Olomoucký večerník 23 de marzo de 2009

Una paracaidista: un paracaídas que no se abre no es ningún problema Los saltos tándem, hasta hace poco un deporte extremo inaccesible para muchos, son hoy ya casi ...

Una paracaidista: un paracaídas que no se abre no es ningún problema

Los saltos tándem, hasta hace poco un deporte extremo inaccesible para muchos, son hoy ya casi una rutina. La gente se regala saltos por los cumpleaños u otras ocasiones señaladas. En el país hay muchos lugares donde se pueden realizar estos saltos, y uno de ellos está en el aeródromo de Prostějov. Sobre el paracaidismo en tándem hablamos con Hana Novosadová, que se encarga de la coordinación de operaciones del aeródromo.

¿En qué consiste la preparación de una persona sin experiencia para el salto?

Para poder saltar de un avión basta con decisión y con reservar fecha por internet o por teléfono. A menudo ocurre que a la gente le gusta tanto el salto que no pocas veces se convierte en una pasión para toda la vida. Esas personas tarde o temprano se apuntan a un curso de saltos en solitario y después pasan en el aeródromo cada rato libre.

¿Hace falta mucha preparación o entrenamiento para una persona que nunca antes ha saltado en tándem?

Basta y sobra con que el cliente se presente en el aeródromo media hora antes del salto previsto. Tras rellenar un breve formulario, se hace cargo de él un instructor tándem, que le explica cómo se desarrollará el salto tándem. Al interesado en saltar no se le imponen requisitos ni tareas complicadas. Basta con que disfrute del salto como es debido y sonría a la cámara.

¿Qué cualificación debe tener un instructor que salta en tándem?

Los requisitos básicos para obtener la licencia de instructor tándem son haber cumplido 21 años, un mínimo de 1.000 saltos en solitario, 8 horas acumuladas de caída libre y contar previamente con la habilitación de instructor. Además, el futuro instructor tándem debe pasar por una formación exhaustiva y exigente que culmina con un examen final. Así, la licencia de instructor tándem la obtienen de verdad solo los paracaidistas más experimentados.

Cuando saltó sola por primera vez, ¿qué sintió?

Se mezclaban en mí el miedo, la expectación y una gran alegría por haberme decidido a dar este paso. Y es que, antes de decidirme por el curso AFF de saltos en solitario, hice nada menos que varios saltos tándem. Pero tras el primer salto en solitario tuve claro que había encontrado un nuevo espacio para vivir – entre el cielo y la tierra.

¿Recuerda algún salto que fuera especialmente importante para usted?

El que más recuerdo es mi salto número cien, cuando mis compañeros me prepararon una sorpresa en forma de salto en grupo con un gran elefante de peluche. El salto salió bien; el único que salió peor parado fue el elefante… (risas).

¿Ha vivido alguna vez durante un salto una situación en la que tuviera miedo o no estuviera segura de cómo iba a acabar?

Después de la salida del avión ya no queda mucho espacio para el miedo o la inseguridad. Hay que concentrarse en el desarrollo del salto para hacerlo todo correctamente y sin grandes titubeos. Las situaciones críticas hay que resolverlas rápido y con la cabeza fría. Por supuesto, ya se han dado varias situaciones en las que no estaba segura al cien por cien. Por ejemplo, en mi primer salto en un entorno desconocido sobre la isla de Mali Lošinj, adonde JUMP-TANDEM suele organizar viajes en avión. Todo salió bien, aunque a la primera no acerté con el aeródromo.

¿Conoce la sensación de que no se le abra el paracaídas?

En el fondo no es una situación nada grave, porque todo paracaidista lleva dos paracaídas - el principal y el de reserva. Aun así, de momento me he librado de esa experiencia. Se dice que, de media, se da una mala apertura del paracaídas por cada mil saltos. Entonces se produce la llamada liberación del paracaídas y la apertura del paracaídas de reserva. Pero entre nosotros hay también paracaidistas que llevan miles de saltos sin ninguna liberación y, al contrario, otros a los que les ocurrió poco después de la formación.

¿Sabe de alguien a quien le haya pasado? Si es así, ¿cómo acabó?

Con operaciones tan grandes como las que tienen lugar en el Aeroklub Falcon Air, estas situaciones se dan de vez en cuando. Todo paracaidista está preparado para esta posibilidad y sabe cómo resolverla. Además, el aeródromo de Prostějov fue el primero de la República Checa donde se impuso la obligación de que todos los paracaídas estén equipados con un sistema de seguridad que abre por sí solo el paracaídas de reserva si el paracaidista titubea.

¿Ha presenciado alguna vez un accidente?

Por suerte, los accidentes no son habituales en el aeródromo. Cuando ocurren, se deben por lo general a un error del paracaidista, que sobrevalora sus posibilidades en el aterrizaje. Ese fue el caso de un accidente del año pasado, cuando un paracaidista intentó lucirse delante de sus conocidos y no controló la fase final del aterrizaje. El resultado fue una pierna rota y varias semanas con muletas. Hoy, sin embargo, ya está bien y tiene ganas de seguir saltando.

Tiene una profesión arriesgada: ¿se lo toma como una rutina o también a usted la invaden a veces el pánico, el miedo o los nervios?

Llevo tres años trabajando en la empresa JUMP-TANDEM. Participo en la organización de las operaciones de vuelo en el aeródromo de Prostějov y, en cada rato libre, también yo me lanzo en paracaídas desde 4 kilómetros. En este trabajo se trata sobre todo de comunicarse con la gente. Intentamos atender a todos los clientes, paracaidistas y empleados. A veces no es fácil, porque en este deporte nos limitan mucho el tiempo y un montón de factores más. Por eso a veces se viven momentos tensos y estresantes, que sin embargo desaparecen muy rápido en cuanto aparecen las caras sonrientes de los clientes que acaban de aterrizar con el paracaídas tándem.

A veces oímos en las noticias que alguien muere durante un salto. ¿Ha sido testigo de algo así o ha oído de algún caso en su entorno?

Noticias así las oímos de vez en cuando; por desgracia, pocas veces llegamos a saber la verdadera causa del accidente. En el aeródromo de Prostějov, en todo el tiempo que llevo aquí, ha ocurrido un accidente de ese tipo. Se trataba de un paracaidista deportivo muy experimentado que, sin embargo, sufrió un infarto durante el salto y murió todavía en el aire.

¿Recuerda alguna historia interesante del sector?

En este trabajo uno se encuentra con un montón de historias curiosas. Es difícil elegir la más interesante. He vivido, por ejemplo, una boda secreta rematada con un salto desde 4 kilómetros, el salto de todo un grupo musical, el salto de auténticas brujas en escoba, los tradicionales azotes de Pascua en plena caída libre y mucho más. Pero la que más me conmovió fue la historia de una señora de Brno que pidió que le regalaran un salto tándem por su ochenta cumpleaños. Era el sueño de toda su vida y no lo vio cumplido hasta esa edad. Decía que, si salía mal, total, ya lo tenía todo vivido. El salto, por supuesto, salió bien, y la señora espera con ilusión su próximo cumpleaños, en el que le gustaría probar un salto en solitario.

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Avión sobre una pista de hierbaNubes blancas en el cielo azul