Cásate en un avión Una ceremonia de boda en el ayuntamiento o en la iglesia la ha vivido cualquier pareja. Últimamente, sin embargo, cada vez hay más personas que quieren vivir ...

Cásate en un avión
Una ceremonia de boda en el ayuntamiento o en la iglesia la ha vivido cualquier pareja. Últimamente, sin embargo, cada vez hay más personas que quieren vivir algo especial el día de su boda. Se lanzan en picado desde un avión en vuelo, a bordo del cual montan una sala de ceremonias, o se convierten en aeronautas en un globo aerostático. Los más conservadores, en cambio, se casan en un tranvía histórico que alquilan para la ocasión a la empresa de transportes de Olomouc. Hay un montón de maneras de darle un toque especial al «día D». Basta con ponerse en contacto con empresas especializadas y acordar las condiciones de la boda.
En lugar del traje de boda se pusieron el mono de paracaidista
Como hicieron Jan Melicher y su esposa Eva, que decidieron celebrar su boda en un avión y, además, añadirle un salto en paracaídas. En el caso del señor Jan, de sesenta años, no tendría nada de raro, pues es paracaidista militar desde joven. A su futura esposa, sin embargo, tuvo que convencerla durante un tiempo para dar el salto aéreo a la vida familiar.
El novio paracaidista Jan Melicher: «A mi futura esposa tuve que convencerla durante un tiempo para dar el salto aéreo a la vida familiar. Estuve medio año convenciéndola para que hiciera su primer salto en tándem. Su segundo salto ya fue el de la boda, pero a ese ya se animó con alegría. Nos casamos el año pasado y nuestra boda fue secreta. Casi nadie sabía de ella, solo invitamos a algunos amigos al aeródromo de Prostějov. De lo que pasaba realmente no se enteraron hasta llegar allí.»
Al final lo consiguió. «Estuve medio año convenciendo a mi mujer para que hiciera su primer salto en tándem. Su segundo salto ya fue el de la boda, pero a ese ya se animó con alegría. Nos casamos el año pasado y nuestra boda fue secreta. Casi nadie sabía de ella, solo invitamos a algunos amigos al aeródromo de Prostějov. De lo que pasaba realmente no se enteraron hasta llegar allí», describe el novio las circunstancias de su boda.
«El día antes de la ceremonia conseguimos convencer al alcalde del municipio de Ptení para que nos casara, y nos lanzamos. Celebramos la ceremonia sobre el pueblo y después subimos a cuatro kilómetros y pusimos rumbo a Prostějov. Yo salté solo y mi mujer, con su instructor tándem», confiesa el señor Jan, que se casó con mono de paracaidista en septiembre del año pasado. El año pasado disfrutaron en Prostějov de una «boda aérea» cuatro parejas, algunas de las cuales probaron también los encantos de la caída libre.
«Todos quedan encantados, y es una experiencia especial también para quien oficia la boda. Disponemos de un avión Let L-410 Turbolet de dieciocho plazas. El vuelo hacia las nubes dura, ceremonia incluida, unos veinte minutos. Después, al novio y a la novia les espera una caída libre de un minuto y un vuelo de ocho minutos en paracaídas», informa Hana Novosadová, de la empresa de aviación y paracaidismo JUMP-TANDEM, de Prostějov.
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